12/11/2012

9 de noviembre 2012

Hoy recogimos las cenizas de NIN, han sido días sumamente complicados y  dolorosos. Días llenos de un viento frío que recorre mi piel y me enfría el corazón.
Todo sucedió tan rápido, todo fue tan imprevisto que aún no logro asimilar qué paso. De pronto un día estaba bien y sin saber como ella comenzó con esos síntomas. Primero el vomito, luego la diarrea, el decaimiento, dejo de comer y sólo quería tomar agua, mucha agua. Empezó a orinar demasiado, empezó a estar cada vez peor.
El día que la llevamos al médico era día festivo, no alcanzamos a llevarla con el veterinario que queríamos y la llevamos a uno cercano a nuestra casa, era nuestra opción más cercana y rápida. El primer diagnostico fue  una infección estomacal, luego al pasar los días y no ver mejoría pensaron que era piometra, luego se dieron cuenta que su hígado no estaba funcionando y que estaba muy inflamado, así su hígado y su vaso...ese día pasamos una muy mala noche, ella vomitó muchas veces y tuvo mucha fiebre, temblaba y por el dolor de las inyecciones que le habían puesto no podía caminar bien, el escenario era realmente feo.
Al siguiente día fuimos al médico veterinario y nos dijo que se tendría que quedar allí, que le harían más estudios y verían el daño de su hígado, estuvo con suero y analgésicos para el dolor. Ese día fui a verla, pero no me dejaron, ella a pesar de todo era muy inquieta y me dijeron que se jalaría el suero...me fui a mi casa y estuve toda la tarde llorando, pensando en que las cosas no iban bien y no sabía que hacer.
Así el siguiente día todo había mejorado, ya no había fiebre, ya no había vomito y estaba tomado agua por si misma...en la noche me volvieron a llamar, la fiebre regreso y empezaba a respirar mal, entonces mi cerebro se bloqueo, sabía que eso no era buen signo de nada, que debía ir allí y sacarla, llevarla a cualquier otro lado, tenían que revisarla más, estabilizarla, no sé! algo debía hacer! el veterinario nos dijo que la estabilizaría y que al siguiente día podíamos ir temprano a verla, así habíamos decidido que a la mañana siguiente sino mejoraba la trasladaríamos a otro lugar, no sabíamos a dónde, pero a otro lugar.
Llego el viernes y se cumplía una semana de su primera visita al veterinario, desperté a las 7 de la mañana y esperaba a que dieran las 9 para llamar al médico, minutos antes el marcó a la casa...
¿Marcela?
Sí, hola buenos días
Te tengo una mala noticia
¿qué pasa?
la chiquita se nos fue a eso de las 6 de la mañana
¿de verdad?
si, no pudimos hacer nada
gracias, al rato voy para allá

Estallamos en llanto, nos abrazamos, gritamos, sentí algo tan profundo, algo indescriptible, sentí que una parte de mi se murió, que mi corazón se paro por unos segundo

Así los días han sido sumamente complicados, ella era algo así como mi sombra, desde muy temprano hasta la noche me acompañaba, se sentaba a mi lado mientras trabajaba, me acompañaba al baño, a la tienda, a donde sea. Todos estos días sólo he querido estar con Alberto, siento que es el único que comparte este dolor, el único que la amaba tanto como yo, el único que nos conoció.

Me he sentido tan sola, instintivamente volteo y no la veo, bajo la mano para tocarla y ella no esta, pienso en sus pasos, en sus miradas, cualquier rincón de nuestra casa me la recuerda, me hace extrañarla, desear que este aquí.

He llorado tanto que siento que pronto me secare por dentro, he pensado tanto que estoy agotada, mi mente ya no puede más, me atormenta recordarla enferma, cierro los ojos y veo como a pesar de la enfermedad ella me seguía insistentemente, como la acariciaba a pesar de sus dolores, la veo sentada en la ventana esperando que la toque, que le diga que la quiero...

Todo es tan triste, tan doloroso...quisiera haberle dicho una vez más cuanto la amo