30/03/2008

Días

Hay días llenos de sol por la mañana y llenos de aire por las tardes, días en los que camino lentamente por la calle y trato de escuchar mis pasos. Existen días en los que sin palabras le digo al mundo lo que siento y pienso, en ocasiones las señales son claras y otras difusas...Algunas mañanas despierto sin ánimos de recorrer el camino y otras de caminar aprisa para llegar a donde me esperan -cuando alguién lo hace- tardes en las que prefiero fumar un cigarrillo y tomar un buen vino, noches en las que la luna aparece en mi ventana y la miro por largo rato. En mi vida hay días de todo tipo, días alegres, días tristes, días agotadores y días relajados...A veces me gusta platicar y otros prefiero guardar silencio para escucharme. Me gusta la vida, me gusta ser lo que soy, me gusta lo que he vivido y lo que me traído hasta aquí. En ocasiones me enojo por mi inconsistencia, por mi incoherencia, por mi falta de compromiso y por muchas cosas más. Pero a pesar de todo y de todos, estoy aquí viviendo la vida tal y como lo he decidido. Esta noche tengo casi todo lo deseable, una hoja para escribir, un cd para escuchar, un libro que me diste y un aroma que me persigue día y noche...hoy me sobran algunas cosas y me faltan otras...inevitablemente me faltas y yo a ti también. Existirá ese día en el que no me faltes y yo no me vaya?
PD. Y a lo lejos escucho...
"Waiting for the miracle" Leonard Cohen

24/03/2008

Nuestro Ritmo

pareciera que la vida comienza con un ritmo veloz, esos primeros pasos se convierten en una carrera sin fin donde la línea de meta se ve muy lejana...poco a poco la vida va tomando su tiempo y vamos relajando el paso, de ese paso veloz del inicio, se va convirtiendo en un paso más lento, menos arriesgado y frágil y más contundente...la juventud cuando llega, nos hace acelerar de nuevo y no buscamos correr, buscamos volar, sin embargo, la vida y su tiempo nos dice una vez más que despacio la vida va mejor...el tiempo en mi vida ha sido un compañero indescifrable, a veces rápido, en ocasiones lento, fugaz y contrastante, pero he estado aquí a cada segundo, a cada minuto, cada hora, cada día y cada año de mi vida...ahora comprendo que no sólo es ir lento o rápido, no es una cuestión de velocidad, sino de ritmo, el ritmo del tiempo... he descubierto que a lado vivo intensamente, apasionadamente...le has dado a mi vida el ritmo perfecto para vivirla y si pudiera detenerlo -al tiempo- seguro lo haría y bailaría con él a un ritmo muy lento para aprovechar cada instante que me brinda a lado, por que tú tiempo y mi tiempo han encontrado el ritmo perfecto....

18/03/2008

Paseando en el Paseo...






El día de hoy salí a caminar por Paseo de la Reforma, es una avenida que en lo particular me gusta, es una mezcla de modernidad e historia, de cultura y recuerdos de lo que ha sido esta Ciudad maravillosa, por estas calles hemos marchado, han corrido...han besado...han llorado y a todos nos ha visto pasar una y otra vez, ya sea para un encuentro o un desencuentro, para un concierto o para un paseo. Me gustan los arboles de cada lado que brindan sombra en medio de un día soleado y acurrucan en los días de lluvia...y que decir de los museos que hay..maravillosos, Antropología e Historia y Arte Moderno linda mezcla. Sin embargo, hoy en una acera encontré estos cuadros bellísimos de Leonora Carrington, es una espectacular exposición que no puedo mostrar aquí, pero que vale la pena darle un vistazo. Les dejo aquí parte de mi mirada y una nota con datos de la autora.

''La idea de pintar o escribir algo surge así nomás, como cocinar o coser algo. Es un momento y ya, viene de manera natural", dijo en entrevista con Dpa, realizada en su casa-taller de la capital mexicana, donde llegó hace poco más de seis décadas.
Carrington (1917) escribió una decena de libros. Sus dibujos y grabados han ilustrado otros más. Sus pinturas y esculturas habitan importantes recintos del mundo.
Amable, pero tajante, se rehúsa a hablar de su vida privada, ''porque hay cosas que nada tienen que ver con el arte".
Su obra ha sido catalogada dentro del movimiento surrealista, pese a que algunos especialistas afirman que Carrington, de un espíritu indomable, igual que los caballos que plasma, pues creó una corriente propia.
''Cada uno de sus cuadros es un mundo infinito bajo atmósferas mágicas extraídas de las antiguas religiones", sobre todo, la de sus ancestros celtas, expresó la crítica de arte Ingrid Suckaer.
Contra los convencionalismos
Leonora Carrington nació en Inglaterra, en el seno de una familia rica, como ''la única mujer y la segunda de cuatro hijos". Opositora a los convencionalismos, recuerda sonriendo que desde niña rechazó la formación religiosa, impuesta por su madre Mairi, una católica irlandesa, además de un destino como dama y esposa de alta sociedad para dedicarse a estudiar arte en Florencia y Londres.
El pintor alemán Max Ernst (1891-1976) llevó a una apenas adulta Leonora al surrealismo. Asentados en Francia tuvieron durante tres años una profunda relación amorosa. La invasión nazi los apartó en 1939.
Buscando refugio en la Europa dividida, la frágil joven sufrió una crisis nerviosa que la llevó de España a Portugal, donde contrajo nupcias con el escritor mexicano Renato Leduc (1898-1986), de quien se separó poco después de llegar a América.
Por eso ''no me gusta la violencia" afirmó. ''No soy política, pero es un hecho que uno no puede estar de acuerdo con las guerras. El arte es la única manera que yo conozco de expresarlo".
''La novia del viento'' como la llamaba Ernst, también es feminista, pues ''las mujeres no deben aceptar la dominación", afirmó.
Alma gemela de Remedios Varo
En los años 40, una bella Leonora de negros cabellos y tez nívea se ganó el respeto y la admiración de Salvador Dalí, Pablo Picasso, André Breton y Luis Buñuel, entre otros. Compartió con ellos cenas en su casa y una amistad entrañable, pero jamás sus técnicas.
''Siempre hablábamos de otras cosas. Los pintores no hablan sobre lo que hacen'', manifestó sentada en la cocina de su casa, donde le gusta conversar y compartir el té.
En México conoció y se casó con el fotógrafo húngaro Imre Weisz, padre de sus dos hijos. Hizo amistad, entre otros, con el escritor Octavio Paz y Remedios Varo, quien la llamó ''mi alma gemela en el arte".
Fragmentos tomados del Periódico "La Jornada" 5 abril 2007

15/03/2008

Bocanada en ti...

Hoy comparto una canción que me acompaña mientras trabajo.

Bocanada
Cuando no hay más que decirnos
habla el humo, nada el humo
y rema en espiral
cuando no hay más que decirnos
se abren al aire vacíos
que dos no pueden respirar
para desvanecerse alargando el después
trayectoria sin final distante placer
de una mirada frente a otra
esfumándose...
cuando no hay más que decirnos
me hago uno con el humo
serpenteando la razón
de todo aquello decidio
se estira el tiempo y me olvido
me olvido como vos
y en la espera vagamos indiferentes
por el espacio que dejó
para desvanecerse
alargando el después
una historia sin final
distante placer, de una mirada frente a otra
esfumándose...
G.Cerati

09/03/2008

Un nuevo día

Esta por empezar una nueva semana, aún me faltan cinco días de fisioterapia, sigo sin auto y mis clases no tienen para cuando empezar. No he avanzado en mi investigación, pero he decido que mañana por la mañana cambiaré mi actitud. Me despertaré temprano, desayunaré y empezaré de nuevo, revisaré los papers pendientes y respiraré profundo. No me permitiré de nuevo llegar al límite y no tener respuestas, tampoco dejaré que lleguen solas. Esta vez estoy dispuesta a construírlas aunque sea lentamente y a pesar de mi.

Y mientras llega un nuevo día....

Invitar a los recuerdos
ha quedado atrás
contigo no hay relojes
ni pasado que encontrar
sólo queda una vida
que hay que comenzar
Por que no puedo escabullirme
como agua en busca de algo
aún espero que tú llegues
y me mates con una sonrisa
Tan sólo pienso en que me ames
al igual que yo lo hago
Siempre me asesinas con un sólo beso
y revivo con un abrazo más
El pensar en ti
me provoca ansiedad
y las luces bailan
en tú cuerpo de cristal
aunque estemos en silencio
podemos conversar....

03/03/2008

W.R.

Ayer dormí muy noche con la esperanza de ya no despertar el día de hoy, pero a pesar de mis esfuerzos abro los ojos y me enfrento a la realidad nuevamente. Un segundo es suficiente para que mi cabeza y mi corazón estallen con su recuerdo. Siento en ese mismo instante como mis poros se abren y el escapa desgarrando toda mi piel; como mis labios buscan y los suyos (¡sútil dulzura!) están ahí pegados en mi recuerdo; como mi cuerpo, inerte ahora, penetra eternamente su espíritu y su alma infinita. Otra vez el terrible dolor de su ausencia (más terrible ahora y para el resto de mis días)
Cierro los ojos y trato de volver en mi, pero sólo consigo ver su mirada. Temo perderme irremediablemente en los confines incandescentes de sus ojos, esa mirada felina al acecho de su presa que debe huir aterrada. En sus ojos observo el fin y el principio de todo lo posible, su belleza es absoluta y mi trance perpetuo...