26/06/2006

una mañana de agosto...

Una mañana como cualkier otra
yo caminaba y tú salias de entre los libros,
tus ojos me inspiraron y mis palabras fluyeron.
Tu voz y la mía se entrelazaron entre los murmullos de la gente
sin darnos cuenta, estabamos allí, sentados como si nadie existiera...
hablando de ti y de mi...
No hubo necesidad de hablar más, bastaba con mirarnos
y reconocer en nuestros ojos esa inmensa desesperación que nos
acongojaba a ambos.
Me sentí y te vi indefenso, sólo ante nosotros.
Una mañana como cualkier otra
nos encontramos de nuevo, sigo creyendo en el destino
y de nuevo tú y yo hablando de nuestros amores, de la pasión por la vida y de nuevo
esa mirada fugitiva que me intrigaba y me fascinaba; una cerveza, más palabras y
música de fondo que no logro recordar, después un adios que no duraría demasiado, un adios que se convirtió en un hasta pronto.
Una mañana como cualkier otra mi vida cambio,
aprendí a oler la tristeza del amor inconcluso, del beso no dado, de ese abrazo eterno y allí,
donde pudo llegar el final aparecio el inicio.
El tiempo ya paso y finalmente decidimos dejar de llorar por que el amor nació entre tu y yo...

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